El lipofilling subciliar repone con grasa propia el volumen que falta bajo el ojo —en el surco de la ojera y el borde del pómulo— y el supraciliar repone el que falta debajo de la ceja. Son dos zonas distintas que responden al mismo principio: lo que parece piel sobrante o un hueco es, casi siempre, grasa que se ha perdido, y se trata devolviéndola, no cortando.
Se llaman así por su posición respecto a las pestañas (cilios): subciliar, por debajo de las pestañas del párpado inferior; supraciliar, por encima de las del superior, en la zona de la ceja. Entender qué corrige cada uno evita una de las confusiones más habituales en consulta: pedir que "quiten piel" donde lo que falta es volumen.
Lipofilling subciliar: el hueco bajo el ojo y la ojera
Bajo el párpado inferior hay un cojín de grasa profunda, el del tercio medio de la cara, que con los años se reabsorbe. Ese cojín hacía dos cosas: daba continuidad entre el párpado y el pómulo, y actuaba de tope por delante de la bolsa de grasa del párpado.
Cuando se pierde, ocurren dos cosas a la vez. Aparece un escalón —el surco de la ojera— entre el párpado y el pómulo. Y la bolsa, que ya no tiene tope, se hernia hacia delante y se transparenta a través de la piel más fina del cuerpo, con sus vasos de tono morado. Eso es lo que se ve como ojera.
El lipofilling subciliar coloca grasa del propio paciente en ese surco y en el borde del pómulo. Al reponer el cojín, el escalón se suaviza y la bolsa vuelve a tener soporte. Por eso en la blefaroplastia inferior el volumen se repone antes de tratar la bolsa: una vez hay soporte, la piel se distiende sola y apenas hay que retirarla.
Cuándo tiene sentido: cuando bajo el ojo hay un hueco o un surco, con o sin bolsa. Cuándo no basta por sí solo: cuando la bolsa es grande y herniada, que además del volumen necesita retirarse o recolocarse en la misma cirugía.
Lipofilling supraciliar: la piel del párpado superior que "sobra"
En el párpado superior pasa algo parecido, y se malinterpreta aún más. Muchos pacientes —sobre todo jóvenes— consultan por una fina línea de piel que les sobra en el párpado superior. En buena parte de los casos no es piel que se haya dado de sí: es pérdida de volumen de la almohadilla de grasa que hay debajo de la ceja, el brow fat pad.
Al adelgazar esa almohadilla, la piel que la cubría queda redundante. Si se retira esa piel, el ojo queda hundido, porque el déficit sigue ahí. Si se rellena con grasa propia la zona bajo la ceja —no el párpado en sí—, la piel se distiende sola y no hace falta ninguna incisión.
Eso es el lipofilling supraciliar: devolver volumen a la zona bajo la ceja para que el párpado superior recupere su convexidad. En los casos en que sí hay piel sobrante de verdad, se combina con la blefaroplastia superior; en los que no, evita una cirugía que habría hundido el ojo.
La misma pregunta antes de decidir: ¿falta volumen o sobra piel?
Es la exploración que se hace en consulta, y de ella depende todo. El envejecimiento tiene dos efectos —los tejidos descienden y la grasa profunda se reabsorbe— y durante décadas solo se trató el primero. Hoy se sabe que buena parte de lo que parece flacidez es un hueco debajo. Si tienes dudas de en qué caso estás, en mirada cansada y bolsas en los ojos hay una guía para distinguir piel, bolsa, hueco y color.
Las dos zonas se tratan con la misma grasa del paciente, obtenida en la misma intervención. De esa grasa puede extraerse además la fracción regenerativa —el nanofat—, que no aporta volumen sino calidad de piel y mejor integración del injerto. Sobre el lipofilling facial en general, fuera de los párpados, tienes más en lipofilling.es.
Qué esperar después
Conviene saberlo antes: la grasa injertada pasa por una bajada de volumen en el primer mes, porque parte de las células se reabsorben, y la zona puede parecer vaciada otra vez entre el primer y el tercer mes. A partir del tercero, las células que han sobrevivido reclutan células nuevas y la zona se vuelve a rellenar. El resultado definitivo se valora al año. Durante las dos o tres primeras semanas se duerme boca arriba, para no desplazar ni comprimir la grasa injertada mientras se revasculariza.
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En la consulta el Dr. Jiménez Ortiz explora el párpado, el volumen bajo el ojo y bajo la ceja, y te dice si tu caso es de volumen, de piel o de las dos cosas. Puedes pedir cita o escribirnos por WhatsApp al 641 026 339. Estamos en Calle Blasco de Garay 27, Chamberí, Madrid.
Dr. Antonio Jiménez Ortiz — Oftalmólogo y cirujano oculoplástico. Nº Colegiado 282872096 (ICOMEM).