Este artículo forma parte de nuestra guía sobre la blefaroplastia en Madrid.
Se hace lipofilling con la blefaroplastia porque la bolsa del párpado inferior no aparece por exceso de grasa, sino por falta de ella: se hernia cuando se pierde el cojín de grasa del tercio medio de la cara que la sujetaba por delante. Quitar la bolsa sin reponer ese cojín deja la causa intacta y vacía la mirada; reponerlo con grasa propia trata el problema de fondo y hace que el resto de la cirugía sea mucho más conservadora.
Ese es el motivo por el que en esta clínica el lipofilling no es un añadido opcional a la blefaroplastia, sino parte de cómo se plantea. Y es también lo que separa un resultado natural de ese ojo hundido y "operado" que se reconoce a distancia.
El envejecimiento hace dos cosas, y durante décadas solo se trató una
Los tejidos de la cara descienden con los años. Eso se ha sabido siempre, y por eso el lifting fue durante mucho tiempo el procedimiento de referencia, y la blefaroplastia se entendía como tensar y retirar.
Lo que hoy se reconoce como igual de importante es lo segundo: la grasa profunda se reabsorbe, sobre todo en el tercio medio, el pómulo. Y la prueba de que este cambio de criterio es general está en la propia cirugía facial: la mayoría de cirujanos que hacen hoy un lifting completo le asocian lipofilling. Sin volumen que la rellene, la piel no se distiende y queda redundante. Buena parte de lo que parece flacidez es un hueco debajo.
Por qué la bolsa se hernia, y qué tiene que ver el pómulo
La bolsa del párpado inferior es un compartimento de grasa que protege al ojo, retenido por una membrana, el septo orbitario. Su cantidad se mantiene prácticamente estable toda la vida: las bolsas no crecen. Lo que pasa es que se hernian, y lo hacen por dos motivos: el septo se vuelve laxo, y —esto es lo decisivo— se pierde el cojín de grasa del tercio medio que hacía de tope por delante del reborde del ojo.
Dicho de otro modo: la bolsa sale porque desaparece lo que la contenía. La causa de fondo es genética, y por eso hay personas con bolsas a los 20 o 25 años, con menos proyección de grasa en el pómulo. La edad no las crea; las acentúa.
Si esto es así, retirar la bolsa sin reponer el tope es tratar el síntoma. El hueco del pómulo sigue ahí, y el ojo, sin la bolsa y sin el cojín, queda esqueletizado.
La secuencia: primero el volumen, luego la bolsa
Por eso el orden de los pasos importa tanto como los pasos en sí. En la blefaroplastia inferior tal como la hacemos:
- Se repone el volumen del tercio medio con grasa del propio paciente. Se restaura el pómulo y el surco de la ojera.
- Se quita o se recoloca la bolsa, por vía transconjuntival, sin cicatriz externa.
- Al haber repuesto el volumen, la piel se distiende sola: apenas hay que retirar piel, y por tanto no hace falta tocar el músculo, que es el gesto que alteraba la forma del ojo.
- La calidad de la piel —arrugas finas, textura— se trata con láser CO₂ en el párpado inferior, no cortándola.
El resultado es natural precisamente porque no se cambia nunca la forma del ojo. En por qué algunas blefaroplastias quedan artificiales está explicado el otro lado: qué pasaba cuando se cortaba piel y músculo sin reponer nada.
Y en el párpado superior, lo mismo
El principio se repite arriba. En muchos pacientes, la "fina línea de piel" que sobra en el párpado superior no es piel dada de sí: es pérdida de volumen de la almohadilla de grasa bajo la ceja. Si se retira esa piel, el ojo queda hundido. Si se rellena bajo la ceja —no el párpado— la piel se distiende sola y no hace falta ninguna incisión. Por eso en la blefaroplastia completa la grasa obtenida se reparte entre las zonas que la han perdido, arriba y abajo.
La misma grasa, dos usos
De la grasa que se obtiene para el lipofilling puede extraerse además su fracción regenerativa, el nanofat, que no aporta volumen sino calidad de piel y mejor integración del injerto. Es tejido propio: sin rechazo, sin producto externo en la cara. Sobre el lipofilling facial fuera de los párpados —pómulos, óvalo, mentón— tienes más en lipofilling.es.
Lo que conviene saber antes: el volumen baja y luego vuelve
La grasa injertada tiene su propio calendario. En el primer mes parte de las células se reabsorben y el volumen baja; entre el primer y el tercer mes la zona de las ojeras puede parecer vaciada otra vez. A partir del tercer mes, las células que han sobrevivido reclutan células nuevas y la zona se vuelve a rellenar. El resultado definitivo se valora al año. Y las dos o tres primeras semanas se duerme boca arriba, para no desplazar ni comprimir la grasa mientras se revasculariza.
Pide una valoración
En la consulta el Dr. Jiménez Ortiz explora la bolsa, el volumen del pómulo y del párpado superior, y te explica en qué orden se haría tu caso y por qué. Puedes pedir cita o escribirnos por WhatsApp al 641 026 339. Estamos en Calle Blasco de Garay 27, Chamberí, Madrid.
Dr. Antonio Jiménez Ortiz — Oftalmólogo y cirujano oculoplástico. Nº Colegiado 282872096 (ICOMEM).