El lipofilling de fosas temporales abre la mirada porque devuelve el soporte que sostiene la cola de la ceja. Al reponer grasa propia en la fosa temporal, el canto externo y el reborde lateral de la órbita, se frena el descenso de la cola de la ceja y el ojo se ve más grande y despejado.
Es una de las zonas donde el volumen se pierde antes y donde su falta se nota más, aunque casi nadie la identifica: el paciente no consulta por "las sienes", consulta por una mirada triste o cansada, o por una ceja que se ve caída o demasiado curvada. Y muchas veces la causa está justo ahí.
Qué es la fosa temporal y por qué importa
La fosa temporal es la zona de la sien, entre el borde lateral de la órbita y el nacimiento del pelo. En una cara joven está rellena y da continuidad entre la frente, la ceja y el pómulo. Con los años, la grasa profunda de esa zona se reabsorbe —como la del tercio medio de la cara— y aparece un hundimiento.
Ese hundimiento tiene una consecuencia directa sobre la ceja: la cola pierde el apoyo que tenía y desciende. Y una consecuencia sobre la mirada: el ojo queda enmarcado por un hueco en vez de por una superficie continua, y se ve más pequeño y más cansado.
Dónde se coloca la grasa y qué cambia
La grasa del propio paciente se coloca en tres puntos que trabajan juntos: la fosa temporal, el canto lateral y el reborde orbitario lateral. Al dar soporte ahí se frena el descenso de la cola de la ceja y se abre la mirada, que se ve más grande y despejada.
Conviene decirlo con precisión, porque es donde suele haber confusión: lo que se ve despejado es la mirada, no la ceja. La ceja no "sube" como en un lifting; recupera el apoyo que había perdido, y es el conjunto del ojo el que cambia.
Hay un signo muy característico: cuando la cola de la ceja se ve demasiado curvada, con frecuencia la causa no es que haya descendido de verdad, sino que falta volumen debajo. Al reponerlo, la curva se normaliza sin tocar la ceja.
Lo que este lipofilling no es: un lifting de cejas
Este es el límite que hay que mantener siempre. El lipofilling de fosas temporales sirve para la caída leve de la cola de la ceja. Cuando la caída es real y marcada, reponer volumen no basta: hace falta una elevación quirúrgica, y ahí se elige entre el lifting endoscópico o el directo de cola según dónde nazca el pelo.
Presentar el lipofilling como sustituto del lifting sería engañar al paciente. Lo honesto es explorar primero cuánto ha descendido la ceja y decidir en consecuencia.
Cómo se explora en consulta
La exploración es sencilla y muy reveladora. Se observa la posición de la cola de la ceja en reposo y se valora cuánto volumen hay en la sien y sobre el reborde lateral de la órbita. Cuando al apoyar suavemente esa zona la ceja recupera su posición, lo que falta es soporte, y el lipofilling tiene sentido. Cuando la ceja está descendida de verdad y ese apoyo no la corrige, el problema es de descenso y hay que elevarla.
Ese gesto separa dos situaciones que desde fuera parecen la misma —una cola de ceja caída— y que se tratan de forma opuesta: una reponiendo volumen sin cirugía de elevación, la otra con un lifting. Acertar en esa distinción es lo que evita tanto operar de más como quedarse corto.
Cómo encaja con el resto de la mirada
La fosa temporal casi nunca se trata sola. Forma parte del mismo planteamiento que el resto de la blefaroplastia tal como la entendemos: el envejecimiento tiene dos efectos, los tejidos descienden y la grasa profunda se reabsorbe, y durante décadas solo se trató el primero. Reponer el volumen —en el tercio medio, bajo el ojo, bajo la ceja y en la sien— es tratar la causa. Por eso, en la misma intervención, la grasa obtenida se reparte entre las zonas que la han perdido, y la fosa temporal es una de las que más cambia el resultado con menos cantidad.
El lipofilling de otras zonas de la cara —pómulos, mentón, óvalo— sigue la misma lógica pero pertenece a otro capítulo: lo encontrarás desarrollado en lipofilling.es.
Qué esperar después
Como en cualquier lipofilling, la grasa injertada pasa por una bajada de volumen en el primer mes y se vuelve a rellenar a partir del tercero, cuando las células supervivientes reclutan células nuevas. El resultado definitivo se valora al año. Se duerme boca arriba las dos o tres primeras semanas para no comprimir la zona injertada.
Pide una valoración
En la consulta el Dr. Jiménez Ortiz valora la posición de la cola de la ceja, el volumen de la sien y del reborde lateral, y te dice si tu caso se resuelve reponiendo volumen o si la caída es de las que necesitan un lifting. Puedes pedir cita o escribirnos por WhatsApp al 641 026 339. Estamos en Calle Blasco de Garay 27, Chamberí, Madrid.
Dr. Antonio Jiménez Ortiz — Oftalmólogo y cirujano oculoplástico. Nº Colegiado 282872096 (ICOMEM).