Caso 1 — Hueco bajo el ojo
Cuando la ojera se debe a la falta de volumen —un surco suave, piel fina que se hunde— el ácido hialurónico puede compensar ese hueco. Es la situación en la que el relleno tiene sentido: hay un déficit, y se repone.
Caso 2 — Bolsa de grasa
Cuando lo que se ve es una bolsa —grasa que se ha desplazado hacia delante— el relleno no la corrige. Añadir volumen sobre una bolsa verdadera puede aumentar la hinchazón en lugar de disimularla. En este caso, y también cuando hay piel de más, lo indicado es valorar una blefaroplastia, que trata la causa: recoloca o retira la grasa y ajusta la piel sobrante.
Caso 3 — Pigmento
Cuando el color de la ojera se debe al pigmento de la piel, ni el relleno ni la blefaroplastia lo quitan. Es la única de las tres causas que no se resuelve con volumen ni con cirugía del párpado, y conviene saberlo antes de tratar: gastar en el tratamiento equivocado no mejora el color.
Cómo saber cuál es tu caso
Hueco, bolsa y pigmento pueden parecerse en el espejo y hasta coexistir en la misma persona. Distinguirlos requiere explorar el párpado: qué parte es volumen que falta, qué parte es grasa desplazada y qué parte es color. Esa es exactamente la función de la valoración. Pide tu cita.